Solo un 5% del sector considera el veto europeo a España necesario y comprensible

Que encerrando a la población en sus casas se corten de raíz todas las posibles vías de transmisión del Coronavirus, así como de cualquier otro que circule libremente entre nosotros, tiene todo el sentido.

Como también lo tiene que se reactive su propagación y surjan progresivamente nuevos focos y rebrotes, cuando toda la sociedad vuelve a la calle, con la aparente percepción de haber superado la pandemia, y se reabren las fronteras con la intención de abrazar la llegada de turistas internacionales. No nos engañemos. Lo que está sucediendo era de esperar. Aquí y en todas partes. Y si bien es cierto que no estaría de más analizar por qué España es el país europeo que registra actualmente el mayor número de nuevos casos confirmados por cada millón de habitantes, la situación en Reino Unido, Francia, Alemania o Italia, por citar algunos ejemplos, no dista demasiado de la nuestra. Además, agosto no es abril:

  • Hoy se sabe mucho más de la Covid-19
  • Los tratamientos para paliar sus síntomas son más efectivos
  • Su detección es más precoz y el rastreo más minucioso
  • El rango de edad de su afectación ha cambiado mucho y, con él, también su letalidad
  • Los colectivos más vulnerables se encuentran más protegidos
  • Los centros de salud y los trabajadores sanitarios se encuentran mejor abastecidos, y la capacidad de las UCIs se ha visto ampliada notablemente
  • Aunque la afirmación de Rusia de disponer ya de una vacuna eficaz y segura genere dudas, al menos otros cinco laboratorios se encuentran ya en fase de testeo

En el momento álgido de la pandemia, el gobierno de nuestro país sometió a la sociedad a uno de los confinamientos más rígidos de Europa, del que lamentablemente tardaremos mucho en levantar cabeza, y a raíz del cual nos convertimos en uno de los países más rápidos en invertir la curva de contagios. Ahora, inmersos en una segunda ola que muchos se empeñan todavía en negar, y sin apenas haber tenido margen de reacción para tratar de recobrar el aliento, volvemos a sufrir las más duras restricciones, en esta ocasión, por parte de los líderes europeos: desde desrecomendar visitarnos, hasta imponer una cuarentena obligada a quienes decidan hacerlo.

¿Es justo? ¿Es necesario? ¿Es comprensible? Seguramente haya opiniones muy variadas al respecto, y esto es precisamente lo que quisimos analizar con la encuesta que pusimos en marcha justo después de la condición impuesta por Boris Johnson a los turistas británicos que escogieran España la Península Ibérica o los archipiélagos canario y balear para disfrutar sus vacaciones. Una medida a la que paulatinamente se han ido sumando muchas otras naciones (Francia, Alemania, Irlanda, Bélgica, Países Bajos, Noruega…), hasta convertir a España en la oveja negra del continente.

La pregunta que planteábamos era clara y concisa: Consideras estas medidas: previsibles pero dramáticas, inesperadas e interesadas, desmesuradas e ineficientes o necesarias y comprensibles? Pues bien, a continuación, exponemos los resultados y que cada cual saque sus propias conclusiones.

PREVISIBLES PERO DRAMÁTICAS | 25,64%

Una cuarta parte de los encuestados afirman no haberse sorprendido de las medidas puestas en marcha, a la vista de la evolución de la pandemia, si bien reconocen que su impacto para el sector es, sin duda, dramático. Sin ir más lejos, dos de los principales turoperadores británicos, TUI y Jet2, suspendieron todos sus paquetes vacacionales a España y, de momento, así siguen. Para colmo de males, a ese mismo tren se han subido los turoperadores alemanes. Prorrogando su decisión de dos en dos semanas, parecen permanecer a la espera de un giro radical de los acontecimientos que, al menos a corto plazo, parece que no llegará. La temporada está perdida. Es un hecho.

INESPERADAS E INTERESADAS | 33,33%

Un tercio de los encuestados sencillamente no dan crédito, no conciben lo que está sucediendo y han recibido estas medidas con incredulidad y escepticismo, intuyendo que detrás de las mismas se esconde algo más que una mera medida de control. Al fin y al cabo, todo el dinero que no se gasten los viajeros de puertas para afuera, previsiblemente sí lo harán de puertas para adentro. Favoreciendo el turismo doméstico y evitando las salidas masivas, Reino Unido retendrá la nada desdeñable cifra de 4000 millones de euros.

DESMESURADAS E INEFICIENTES | 35,89%

Otro tercio de los encuestados encuentran estas medidas tan desmesuradas como ineficientes. Nadie pone en duda la importancia de los casos importados, pero los números indican que no es esta, ni mucho menos, la principal causa actual de propagación del virus. Matar moscas a cañonazos conlleva muchos riesgos y demasiados daños colaterales.

NECESARIAS Y COMPRENSIBLES | 5,12%

Y como en la variedad está el gusto, tampoco faltan quienes opinan que estas medidas son necesarias y totalmente comprensibles. Es cierto que se trata, tan solo, de un 5% de los encuestados, pero su visión es tan respetable como cualquier otra. Nos enfrentamos a una crisis, en primer lugar, sanitaria. Y para tratar de frenar el avance de la pandemia, las restricciones de movilidad, si no suman, al menos seguro que no restan.