«Otra gran mentira de la que aprender, pero que el tiempo, lamentablemente, nos hará olvidar»

La quiebra de Thomas Cook, y toda la información que ha ido saliendo a la luz con posterioridad a la misma, sigue trayendo cola, y todo apunta a que seguirá haciéndolo. Esto va para largo.

Las cifras de las primeras estimaciones hablan de una deuda sin cobrar que superará ampliamente los 200 millones de euros, y del cierre inminente de 500 hoteles como consecuencia directa de dichos impagos. Un panorama tan desolador, como preocupante.

Como proveedores tecnológicos del sector hotelero, hemos sido testigos de excepción, a través de la mirada de nuestros más de 3000 clientes distribuidos por todo el mundo, del alcance e impacto de la caída del turoperador británico. Hoy nos gustaría compartir con todos vosotros un texto que, como un puzzle, hemos confeccionado a partir de los distintos puntos de vista que han tenido el detalle de compartir con nosotros.

Tocados, pero no hundidos (gracias a su cuidada estrategia de revenue management y a su mix saludable de distribución), los hoteleros han hecho posible, con sus opiniones, que podamos darle forma a este artículo. Pensamos que resume a la perfección el sentimiento generalizado de impotencia e indignación que se ha extendido entre todos ellos, como la peor de las pandemias. Cabe decir que nosotros, que suscribimos cada una de sus palabras, le hemos puesto hasta título.

LA GRAN MENTIRA Y EL CUENTO CHINO

Sí. La quiebra de Thomas Cook ha sido otra de esas grandes mentiras de las que decimos que vamos a aprender, pero que luego el tiempo se encarga de ayudar a olvidar, favoreciendo que todo siga igual y que volvamos a cometer los mismos errores.

¿Será porque los hoteleros descontamos estos impagos? ¿Será porque la memoria es muy corta? O tal vez sea porque al otro lado existen personas cuya capacidad para mentir y seducir llega al extremo de conseguir que la realidad se confunda.

Al otro lado existen personas cuya capacidad para mentir y seducir llega al extremo de conseguir que la realidad se confunda.

Thomas Cook se ha acabado, algo que hasta cierto punto es normal dentro del ámbito empresarial y del juego de los negocios. Lo que no es normal es que les hayamos dejado irse, entre mensajes amenazantes de sus directivos y contratadores, sin haber pagado las facturas pendientes desde el mes de junio, escudándose en determinadas cláusulas incluidas en los contratos, en las que especificaban que durante el mes de septiembre no pagaban.

Dicho de otro modo, cuando el hotelero ha visto que algo iba mal y ha intentado exigir alguna garantía para cubrirse las espaldas, ha obtenido la siguiente respuesta:

“Nuestro presidente ha confirmado que todo esta solucionado y tienes un contrato firmado que no hemos incumplido. Por tanto, te expones a graves consecuencias jurídicas si lo rompes.”

Esto constituye una amenaza en toda regla. Una forma de intimidación que le ha impedido al hotelero tomar una decisión con la libertad y la mente fría necesarias. Los contratadores, asistentes e incluso guías, asimilaron este discurso y lo hicieron suyo. Es cierto que, en última instancia, también han sido víctimas, pero como principio jurídico, cabe recordar aquello de que “el desconocimiento de la ley, no te exime de su cumplimiento”. El presidente de Thomas Cook, presuntamente, podría haber sabido que esto iba a ocurrir, pero también que tenía que dejar las arcas de la compañía lo más llenas posibles, para facilitar así la salida de los fondos y de los bancos, que sí tenían la capacidad de exigirle mayores responsabilidades.

Su actitud constituye una amenaza en toda regla. Una forma de intimidación que le ha impedido al hotelero tomar una decisión con la libertad y la mente fría necesarias.

Uno de sus principales argumentos para justificar la situación a la que hacía frente la empresa fue siempre la crítica feroz dirigida a las gestiones anteriores y, en especial, a todo lo que olía a inglés, haciendo gala de esa prepotencia y sentimiento de superioridad, ya empleada en el pasado por algunos colegas suyos de la misma nacionalidad. Algo nuevo aportó Her Fran a esta historia, es cierto: EL CUENTO CHINO.

Pues bien, dicho esto, lanzo las siguientes cuestiones al aire. ¿Cuándo podremos tener un sistema de cobros acorde a los tiempos que corren? ¿No puede la tecnología facilitar herramientas para tener un pago seguro en nuestro sector con los grandes? ¿O, sencillamente, no interesa? Es inexplicable que, a día de hoy, todavía estemos dando crédito a 60 días, cuando todos sabemos que los clientes pagan antes de salir.

Es inexplicable que, a día de hoy, todavía estemos dando crédito a 60 días, cuando todos sabemos que los clientes pagan antes de salir.

Aprovechamos para recordaros a todos los hoteleros que en Paraty Tech hemos desarrollado un Plan de Rescate de las Reservas de Thomas Cook. ¿Queréis saber en qué consiste? Estamos a vuestra disposición si os habéis visto afectados y necesitáis asesoramiento.

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Image by Fathromi Ramdlon from Pixabay